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martes, 15 de julio de 2014

¿QUÉ ALIMENTOS NO SE DEBEN CONGELAR? (PARTE II)

Si has llegado hasta aquí, es probable que también hayas leído la primera parte sobre lo que no debes congelar por temor a una catástrofe culinaria. Pero vamos a indicarte más alimentos que, por tu bien, no deberían someterse a temperaturas inferiores a los cero grados centígrados.

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¿Qué vas a congelar?

Queso

¿Qué ocurre si metes un queso en el congelador? Pues que a lo mejor no quieren ni comérselo los ratones. En el caso de un queso duro, este se volvería harinoso y frágil. Y si se trata de uno blando, entonces perderá la textura, la ligereza y la esponjosidad.

Fritos

Si has dado rienda suelta a la sartén y al aceite, pero después te has dado de que han sobrado muchos nuggets, pollo rebozado, patatas fritas, croquetas... Es muy importante que no lo congeles, a menos que no tengas el mínimo respeto por tu paladar. ¿Por qué? Básicamente porque todos esos alimentos se reblandecerán y la textura no será muy agradable. No obstante, sí que puedes guardarlo un par de días en la nevera y recalentarlo antes de comer. Es obvio que no quedarán como el primer día, pero si no quieres tirar la comida es la mejor de las dos opciones.

Yogurt

Hay que matizar que nos referimos al yogurt en sí, no al helado de yogurt o derivados. ¿Qué ocurre si lo metes en el congelador? Básicamente, que todo cambiará, y no para bien. Tendrás una textura nueva y un sabor diferente por el que dejará de estar tan apetecible. Además, es probable que se corte.

Crema agria

Si has descongelado una crema agria, seguramente el producto resultante no sea muy apetitoso; al menos si decides comerlo solo, porque te recomendamos que en el caso de seguir adelante lo acompañes con otro alimento para disimular el sabor. Además de esta carta de presentación, debemos advertirte de que es probable que la crema se haya cortado. Así que cuidado.

Lechugas verdes

Salvo que quieras perder todo el sabor de una ensalada, por favor, no la metas la lechuga un congelador. De lo contrario las hojas se marchitarán, dejarán de estar crujientes y se reblandecerán cuando las saques. Si quieres conservarla durante más tiempo, guárdalas en la nevera. Pero antes lávala bien, sécala correctamente y guárdala en una servilleta de papel o en una bolsa de plástico.

¿Conoces algún alimento o producto culinario más que tenga consecuencias catastróficas o se transforme en un fiasco de sabores después de congelarlo? Si es así, no dudes en compartir tu experiencia y sabiduría con nosotros. Y si además ayudan a bajar unos kilos, mucho mejor. Juntos salvaremos muchos alimentos.
 
COPYRIGHT © RUBÉN S, | Foto Por Cortesía: Fotolia

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